Hacía buen tiempo que no conversaba con mi amiga la ilustre Juana Peña que con su gran talento desenmascara filisteos por doquier. Me cuenta que estuvo de viaje y al regresar encuentra al país sufriendo una epidemia de insurrecciones, lo que la ha llenado de desasosiego. En los dos últimos años ha habido innumerables protestas, por una cosa o por otra ley, por los aumentos y los ensanches, por los muchos crímenes y criminales sin nombre y por los desatinos de los que mal escogen...
Dice la Juana que este gran desorden entre otras cosas te indica complicidad y encubrimiento por parte de las autoridades y demás interesados, por lo qué: los que deben cuidar no cuidan y roban y matan y los que deben defender agreden y humillan por doquier. Según Juana, a ella le contaron que es tal el tráfico de influencias que los "leguleyos padres de no sé quién" no se dan abasto intercambiando figuritas entre primos y parientes, amiguitos y los compadres de mi papá. ¡Qué horror! Según Juana hay que temer, ya que parecida era la cosa en los tiempos de la venta de indulgencias.
Últimamente, son muchos los asesinatos y suicidios, en particular entre las parejas que algún día se amaron. Cosa rara esta, dice Juana. Se quieren tanto que se dan de puños, patadas y empujones y cuando esta desmesura se les queda chica, el agresor (que casualmente es hombre) les da de tiros. Esa es otra.
Me dijo Juana Peña, que a ella le contaron por la red que un personaje, de los señalados con el dedo, se vio envuelto en una de esas trifulcas domésticas en donde empujaba por doquier y en privado a la señora, hasta que se hizo pública la azotaína. Y en mal momento... cuando entre una larga lista de candidatos había sido escogido precisamente para defender lo indefendible que generalmente afecta a las desposeídas de bienes y de afectos. Una avalancha de clamores iracundos envuelve a la ciudad, dando tumbos entre periódicos, emisoras y televisoras y finalmente las calles se tiñen de rosado con el andar de las féminas.
El recién escogido dizque por su don de gente, pureza de alma y gran corazón, se transforma en personaje indómito y levantisco. Con una sonrisa torcida y mirada fulgurante, falto de toda ecuanimidad, según nos cuenta la Juana, arremete contra todo lo que se mueva. Dice varias veces, que todo es pura "M..." de los proclives funcionarios que corrigen los males sociales; Ellos solo buscan favorecer a las mujeres (no se confunda con los favores de los reclusos). Y sigue diciendo el "escogido" de acuerdo a la lógica del mal de muchos consuelo de bobos, que los hombres también son maltratados, así que ¿por qué tanto alboroto? Con la voz quebrada por la indignación me sigue diciendo Juana, que al fragor de los cruces de palabras y la vocinglería de las marchas, el susodicho, empezó a cultivar con toda desmesura e impudor posible, la más desaforada defensa tanto de sus acciones, como de su destino manifiesto, ya que ha sido el escogido entre todos los otros. Concluye entonces que todo esto no es más que el resultado de una horrenda envidia por parte de uno que se quedó "vestido y alborotado".
Estos comentarios desatinados dieron lugar a una gran hecatombe que a muchos les dejó el alma seca y la boca abierta y los que metieron la pata dieron pruebas asombrosas del más deslumbrante talento para decir mucho y no decir nada. Quizás este sea el caso cuando las catástrofes se convierten en coyunturas milagrosas, sobre todo si ayuda a algunos a superar su mediocridad asfixiante, creándoles tribulaciones en la conciencia.
Panamá, domingo 9 de abril de 2006
Las Crónicas de Juana Peña es una revista que surge del interés de compartir una visión del mundo iconoclasta, divertida, crítica e independiente. Juana Peña es una mujer llena de optimismo, atenta a todo lo que sucede a su alrededor y que no vacila en "ponerle los puntos sobre las ies" a quién así lo amerite. Juana tiene una visión del mundo multicolor, alegre y dinámica. No vacila en llamar las cosas por su nombre y "al que le caiga el guante que se lo plante".
jueves, 1 de julio de 2010
¡A veces recordar es vivir!
Hace unos meses la Juana cayó enferma, lo que la ha tenido fuera de circulación por algún tiempo y muy a su pesar, porque tiene dificultad para andar. Todo empezó una semana antes de su japiverdei con un fuerte dolor bien localizado, pero de procedencia incierta, que logro burlarse de los diagnósticos apresurados de galenos improvisados. ¡Que horror! Pues mientras estos últimos trataban de adivinar "qué fue lo que pasó y por qué ella se enfermó" la pobre Juana se desvanecía en quejumbrosos lamentos. Pero estos no sabían y ni siquiera suponían de donde procedía el mal que a Juana tanto le dolía.
La familia y amigos se arremolinaban alrededor del lecho de la enferma, murmurando frases de consuelo con la voz quebrada ante la mirada vidriosa de aquella. Finalmente, dada la creciente gravedad, se recorre el único y último camino (antes del camposanto) hacia el hospital, empezando entonces la vía crucis hacia la sanación.
Estando recluida en el nosocomio, Juana es abatida por la desesperanza e incertidumbre ante el terror cósmico de una muerte segura, como si esto fuese alguna novedad, ya que siempre se ha sabido que la gente tiene que morirse. Pero poco a poco, entra en contacto con una extraña realidad: gente que va y viene y en el camino no se detiene; gente que habla a gritos sin piedad ni conmiseración por los que allí tienen que "echar espalda" con los brazos "engargolados" por tubos plásticos llenos de líquidos amarillos; gente que dizque va a ayudar, pero más bien es a molestar.
Como en todo buen hospital hay enfermos y muchos luego de grandes dolores irreversibles se mueren entre el "llanto y crujir de dientes de familiares y amigos". Hay otros según cuenta la Juana, que se han "echado a heder" luego de ser vapuleados duramente por familiares, quienes a "raja tabla" les enrostran su falta de salud, como si eso fuera una opción a escoger.
Tal fue el caso de una madre de familia dizque llamada Urmila que retozaba de dolor ante la mirada impávida de su cuidandera, la joven Euyira, que sólo la cuidaba con los ojos, pues ella no estaba para otra cosa. El día que fue a visitarla uno de sus vástagos, este arremetió contra ella con un rosario de vulgaridades y amenazas, dejando en el ambiente una estela de terror indescriptible. Imagínense ustedes a aquella mujer tirada en una camilla y arropada con dolores oyendo a su hija decirle que "pobre de ella si se curaba, porque entonces sí le entraba a golpes".
Otro caso de horror fue el de la señora Dafnelein, que no era ni gorda ni flaca, ni alta ni baja, solo común y corriente. Esta lloraba incansablemente en su silencio mudo, por la ausencia de sus seres queridos a la hora de la visita y por supuesto por los dolores que sufría. Un mal día el viejo marido la visitó y la mugre le saco entre gritos e improperios salpicados de manotazos. La pobre Dafnelein a quién nadie pudo socorrer,nunca más vió un amanecer. Y por aquellas cosas de la vida tuvo, que enfrentar, en sus últimos momentos, el haber querido a quienes la odiaban y que al final la mataron a gritos.
Ante esto, dice la Juana, solo nos queda orar diciendo: "Ánimas del purgatorio, ¿quién las pudiera aliviar?, que Dios las saque de penas y las lleve a descansar".
La familia y amigos se arremolinaban alrededor del lecho de la enferma, murmurando frases de consuelo con la voz quebrada ante la mirada vidriosa de aquella. Finalmente, dada la creciente gravedad, se recorre el único y último camino (antes del camposanto) hacia el hospital, empezando entonces la vía crucis hacia la sanación.
Estando recluida en el nosocomio, Juana es abatida por la desesperanza e incertidumbre ante el terror cósmico de una muerte segura, como si esto fuese alguna novedad, ya que siempre se ha sabido que la gente tiene que morirse. Pero poco a poco, entra en contacto con una extraña realidad: gente que va y viene y en el camino no se detiene; gente que habla a gritos sin piedad ni conmiseración por los que allí tienen que "echar espalda" con los brazos "engargolados" por tubos plásticos llenos de líquidos amarillos; gente que dizque va a ayudar, pero más bien es a molestar.
Como en todo buen hospital hay enfermos y muchos luego de grandes dolores irreversibles se mueren entre el "llanto y crujir de dientes de familiares y amigos". Hay otros según cuenta la Juana, que se han "echado a heder" luego de ser vapuleados duramente por familiares, quienes a "raja tabla" les enrostran su falta de salud, como si eso fuera una opción a escoger.
Tal fue el caso de una madre de familia dizque llamada Urmila que retozaba de dolor ante la mirada impávida de su cuidandera, la joven Euyira, que sólo la cuidaba con los ojos, pues ella no estaba para otra cosa. El día que fue a visitarla uno de sus vástagos, este arremetió contra ella con un rosario de vulgaridades y amenazas, dejando en el ambiente una estela de terror indescriptible. Imagínense ustedes a aquella mujer tirada en una camilla y arropada con dolores oyendo a su hija decirle que "pobre de ella si se curaba, porque entonces sí le entraba a golpes".
Otro caso de horror fue el de la señora Dafnelein, que no era ni gorda ni flaca, ni alta ni baja, solo común y corriente. Esta lloraba incansablemente en su silencio mudo, por la ausencia de sus seres queridos a la hora de la visita y por supuesto por los dolores que sufría. Un mal día el viejo marido la visitó y la mugre le saco entre gritos e improperios salpicados de manotazos. La pobre Dafnelein a quién nadie pudo socorrer,nunca más vió un amanecer. Y por aquellas cosas de la vida tuvo, que enfrentar, en sus últimos momentos, el haber querido a quienes la odiaban y que al final la mataron a gritos.
Ante esto, dice la Juana, solo nos queda orar diciendo: "Ánimas del purgatorio, ¿quién las pudiera aliviar?, que Dios las saque de penas y las lleve a descansar".
No Todo el que Busca, Encuentra
Me encontré a la Juana de nuevo sentada en el Parque de Catedral, con su amiga la Mayrubys dizque pensando en la "inmortalidad del cangrejo". Parece que ahora que esta anda de desempleada le ha dado por darle al intelecto, aunque vacío.
¿Qué es lo que qués? le dije por no dejar, a lo que me contesta, "aquí pues, naa", leyendo el periódico a ver si consigo algo que hacer que no sea sacar pollos a vender, para asegurarme "el refine", aunque ahora sin arroz. Pero que va, "naa que ver". Tu sabes que yo estoy en el negocio de la belleza, pero parece que ese "bisness" se ha vuelto muy sofisticado, dizque tienes que ser carismática de buena apariencia, con idoneidad en uñas, cabello y depilación; saber inglés o escribir en com-pu-ta-do-ra. Te pagan salario básico más comisión y propinas.
La vida esta cada día mas cara, unos comen siempre, otros a veces y mal y a nadie le importa. Pero pasa algo raro a la hora de buscar y encontrar trabajo, todo el mundo esta seguro de que alguien puede hacer el trabajo que cualquiera hace, pero al final resulta que nadie lo hizo. Entonces se reverberan los ánimos, ya que alguien creyó que se trataba del trabajo de todo el mundo y que cualquiera podía exigirle a alguien que lo hiciera y acusar a cualquiera de no hacer el trabajo de todo el mundo. Pero en fin, la vida es muy corta para perder el tiempo preocupándose por esto. Después de todo, hay más gallinas que gente en el mundo.
A este paso, dice la Mayrubis voy a tener que poner uno de esos anuncios personales como los que salen en el periódico a ver si logro algo. Que tal si te digo que ahora que vuelven otros gringos la profesión más antigua de la humanidad vuelve a "coger vapor". Y con la ventaja de que para eso no hay que estudiar ni tener idoneidad, solo practicar. Por ejemplo, acota Eugira que se une al grupo, para uno que diga: "Conoce a madurita con glamour, pura sensualidad. Oferta no apta para cardíacos". O quizás algo como "Cuarentona atractiva, elegante, buen busto y fuertes nalgas, tierna, cariñosa y descomplicada". O algo mejor como, "Mujer veterana, tierna dulce y cariñosa que te hace realidad tus fantasías". Pero muy sabiamente concluye Eugira que solo una mujer sin la imaginación de Scherezada necesita valor y un paladar sin escrúpulos para compartir sábanas con los bagres que contesten los anuncios. Cómo dice el estribillo:
"Bajo la luna
El no quiere a ninguna
Y ella solo busca una
Una cintura donde desbordar sus locuras
Una aventura que pronto terminara en tortura"
La Juana revuelve su maraña de dendritas, buscando las conexiones para "saber lo que debe ser y lo que puede suceder". ¡Que vaina! Ya no importa "lo que tu ojo ve", pues dicen que ahora si es cierto aquello de que no todo lo brilla es oro. La película sicalíptica de nuestra vida nos recuerda una enseñanza inútil que postula que siempre se ven las caras y no los corazones. Para evitar trifulcas inútiles no hay que ganar todas las discusiones; a veces es mejor estar de acuerdo con el desacuerdo, no sea que nos pase lo de Rosita, que "el día que la mataron, Rosita estuvo de suerte; de tres tiros que le dieron, tan solo uno era de muerte."
¿Qué es lo que qués? le dije por no dejar, a lo que me contesta, "aquí pues, naa", leyendo el periódico a ver si consigo algo que hacer que no sea sacar pollos a vender, para asegurarme "el refine", aunque ahora sin arroz. Pero que va, "naa que ver". Tu sabes que yo estoy en el negocio de la belleza, pero parece que ese "bisness" se ha vuelto muy sofisticado, dizque tienes que ser carismática de buena apariencia, con idoneidad en uñas, cabello y depilación; saber inglés o escribir en com-pu-ta-do-ra. Te pagan salario básico más comisión y propinas.
La vida esta cada día mas cara, unos comen siempre, otros a veces y mal y a nadie le importa. Pero pasa algo raro a la hora de buscar y encontrar trabajo, todo el mundo esta seguro de que alguien puede hacer el trabajo que cualquiera hace, pero al final resulta que nadie lo hizo. Entonces se reverberan los ánimos, ya que alguien creyó que se trataba del trabajo de todo el mundo y que cualquiera podía exigirle a alguien que lo hiciera y acusar a cualquiera de no hacer el trabajo de todo el mundo. Pero en fin, la vida es muy corta para perder el tiempo preocupándose por esto. Después de todo, hay más gallinas que gente en el mundo.
A este paso, dice la Mayrubis voy a tener que poner uno de esos anuncios personales como los que salen en el periódico a ver si logro algo. Que tal si te digo que ahora que vuelven otros gringos la profesión más antigua de la humanidad vuelve a "coger vapor". Y con la ventaja de que para eso no hay que estudiar ni tener idoneidad, solo practicar. Por ejemplo, acota Eugira que se une al grupo, para uno que diga: "Conoce a madurita con glamour, pura sensualidad. Oferta no apta para cardíacos". O quizás algo como "Cuarentona atractiva, elegante, buen busto y fuertes nalgas, tierna, cariñosa y descomplicada". O algo mejor como, "Mujer veterana, tierna dulce y cariñosa que te hace realidad tus fantasías". Pero muy sabiamente concluye Eugira que solo una mujer sin la imaginación de Scherezada necesita valor y un paladar sin escrúpulos para compartir sábanas con los bagres que contesten los anuncios. Cómo dice el estribillo:
"Bajo la luna
El no quiere a ninguna
Y ella solo busca una
Una cintura donde desbordar sus locuras
Una aventura que pronto terminara en tortura"
La Juana revuelve su maraña de dendritas, buscando las conexiones para "saber lo que debe ser y lo que puede suceder". ¡Que vaina! Ya no importa "lo que tu ojo ve", pues dicen que ahora si es cierto aquello de que no todo lo brilla es oro. La película sicalíptica de nuestra vida nos recuerda una enseñanza inútil que postula que siempre se ven las caras y no los corazones. Para evitar trifulcas inútiles no hay que ganar todas las discusiones; a veces es mejor estar de acuerdo con el desacuerdo, no sea que nos pase lo de Rosita, que "el día que la mataron, Rosita estuvo de suerte; de tres tiros que le dieron, tan solo uno era de muerte."
Y llegó otro año y más de lo mismo...
La Juana revuelve su maraña de dendritas, buscando las conexiones para "saber lo que debe ser y lo que puede suceder". ¡Qué vaina! la vida en la city sigue complicándose cada vez mas dizque con lo de la "burbuja". Ya no importa "lo que tu ojo ve", ya que lo de hoy no será lo de mañana. "Camina por aquí, camina por allá y sin darte cuenta no regresarás, ya que te perderás o algún maleante te secuestrará"
Las casas y edificios parecen poseídos por las hordas de Megatrón transformándose e invadiendo cuanto lote vacío encuentran y si no está vacío lo vacían tumbándolo que encuentren. Pero el horror de los horrores según la esposa de mi sobrino Cosme, la Yanaris, en poco tiempo la ciudad se ha convertido en un torbellino de gente que invade lugares otrora tranquilos y seguros.
Sospechando perversidades ocultas en este "tejemeneje" la Yanaris observa desde su ventana, cómo al alba ejércitos de obreros /vendedores/desocupados y ladrones se desplazan hacia las construcciones destructivas de los barrios tranquilos y luego para volver a sus "chantis" toman por asalto a los destartalados "diablos rojos", encaramándose por puertas y ventanas, aplastando a cuanta vieja gorda se les cruce en el camino.
La ciudad se desordenó con los estorbos del Ministerio de Obras Punibles, que no vacila en apadrinar la construcción de cualquier pedestal ensortijado, siempre y cuando le ofrezca alguna retribución.Aterrador no.... los buses que ahora van para allá antes venían para acá y lo "pior" es que alguna gente hasta camina "pa trás". Supongo que para recordar el camino recorrido y no dejarse agarrar de congo.
Euyira y Ayira, las gémelas de calle 12, ahora se las tiran de más, ya que tienen un puesto de comida por Marbella, en tremenda acera, cerca de una de las construcciones de los yeyesitos. No hay quién las aguante, hasta se maquillan con arabescos inescrutables dizque para vender más a los buays del suncratas. "El que se atreve a salir, no tiene porvenir, pues no sabe por dónde ir, ya que las calles se han vuelto un laberinto sin fin...."
"Áyala vida" dice la Juana, esta vorágine apocalíptica además de todo, creo yo, ha favorecido a la "maleantada" que, aprovechándose del desconcierto de los transeúntes buscando su ruta, asaltan a trocha y mocha a cuanto hombre mujer y niño se encuentran o se los llevan a darle su paseíto "rascabuchón "que bien puede terminar en el panteón. Me espeluco de solo pensar que azorados delincuentes me arrastren dentro de un carro, me tiren en el asiento de atrás y posiblemente uno se me siente encima y sabrá Dios que viene después. Tenía razón Borges cuando dijo que "uno de los hábitos de la mente es la invención de imaginaciones horribles".
Y las autoridades incompetentes, bien gracias y usted, "nada que verrrr". Según ellos es un problema de bandidos desocupados que se están ocupando. Mi sobrina Simona y su amiga Mitzaya que trabajan de noche en un centro recreativo, han oído cantar a los que cuidan la inseguridad este curioso estribillo "por aquí pasó, te lo digo yo, (bis) el rechinchat se formó y el diablo se los llevó".
Y mientras eso pasaba la marabunta entraba y a acosar empezaba a todos los que allí llegaban. Pero eso no es todo, según un Misterio de Desarrollo Antisocial la solución es la risa el remedio infalible: de 100 a 200 carcajadas equivalen a 10 minutos de jogging. Baja el estrés y despierta células naturales de defensa y muchos anticuerpos.
Enero 2009
Las casas y edificios parecen poseídos por las hordas de Megatrón transformándose e invadiendo cuanto lote vacío encuentran y si no está vacío lo vacían tumbándolo que encuentren. Pero el horror de los horrores según la esposa de mi sobrino Cosme, la Yanaris, en poco tiempo la ciudad se ha convertido en un torbellino de gente que invade lugares otrora tranquilos y seguros.
Sospechando perversidades ocultas en este "tejemeneje" la Yanaris observa desde su ventana, cómo al alba ejércitos de obreros /vendedores/desocupados y ladrones se desplazan hacia las construcciones destructivas de los barrios tranquilos y luego para volver a sus "chantis" toman por asalto a los destartalados "diablos rojos", encaramándose por puertas y ventanas, aplastando a cuanta vieja gorda se les cruce en el camino.
La ciudad se desordenó con los estorbos del Ministerio de Obras Punibles, que no vacila en apadrinar la construcción de cualquier pedestal ensortijado, siempre y cuando le ofrezca alguna retribución.Aterrador no.... los buses que ahora van para allá antes venían para acá y lo "pior" es que alguna gente hasta camina "pa trás". Supongo que para recordar el camino recorrido y no dejarse agarrar de congo.
Euyira y Ayira, las gémelas de calle 12, ahora se las tiran de más, ya que tienen un puesto de comida por Marbella, en tremenda acera, cerca de una de las construcciones de los yeyesitos. No hay quién las aguante, hasta se maquillan con arabescos inescrutables dizque para vender más a los buays del suncratas. "El que se atreve a salir, no tiene porvenir, pues no sabe por dónde ir, ya que las calles se han vuelto un laberinto sin fin...."
"Áyala vida" dice la Juana, esta vorágine apocalíptica además de todo, creo yo, ha favorecido a la "maleantada" que, aprovechándose del desconcierto de los transeúntes buscando su ruta, asaltan a trocha y mocha a cuanto hombre mujer y niño se encuentran o se los llevan a darle su paseíto "rascabuchón "que bien puede terminar en el panteón. Me espeluco de solo pensar que azorados delincuentes me arrastren dentro de un carro, me tiren en el asiento de atrás y posiblemente uno se me siente encima y sabrá Dios que viene después. Tenía razón Borges cuando dijo que "uno de los hábitos de la mente es la invención de imaginaciones horribles".
Y las autoridades incompetentes, bien gracias y usted, "nada que verrrr". Según ellos es un problema de bandidos desocupados que se están ocupando. Mi sobrina Simona y su amiga Mitzaya que trabajan de noche en un centro recreativo, han oído cantar a los que cuidan la inseguridad este curioso estribillo "por aquí pasó, te lo digo yo, (bis) el rechinchat se formó y el diablo se los llevó".
Y mientras eso pasaba la marabunta entraba y a acosar empezaba a todos los que allí llegaban. Pero eso no es todo, según un Misterio de Desarrollo Antisocial la solución es la risa el remedio infalible: de 100 a 200 carcajadas equivalen a 10 minutos de jogging. Baja el estrés y despierta células naturales de defensa y muchos anticuerpos.
Enero 2009
A mas años, más desengaños
Recuerda la Juana que años atrás, en la "demodesgracia" antes de la dictadura, para las elecciones, al igual que hoy, los candidatos andaban en eso de ¡yo prometo, tu prometes y nadie cumple! Eran los tiempos del "quítate tú para ponerme yo", de la revolución de los empujones, donde ganaban los "mamullones".
Algunos dizque se inventaban cosas malas de la gente buena siguiendo la línea de que todo lo que parece cierto hay que ponerlo en duda. O cómo bien dijo su gurú Maquiavelo, "Todos ven lo que tú aparentas; pocos advierten lo que eres". Los medios, "sueltos de madrina", ya que entonces no había quién le pusiera el cascabel al gato, no dejaban títere con cabeza y todo lo que sabían u otros les decían ahí mismo lo escupían.
Algunos dizque se inventaban cosas malas de la gente buena siguiendo la línea de que todo lo que parece cierto hay que ponerlo en duda. O cómo bien dijo su gurú Maquiavelo, "Todos ven lo que tú aparentas; pocos advierten lo que eres". Los medios, "sueltos de madrina", ya que entonces no había quién le pusiera el cascabel al gato, no dejaban títere con cabeza y todo lo que sabían u otros les decían ahí mismo lo escupían.
Las elecciones eran unos "trepaquesube" memorables, en donde la "prestidigitaición" (los mas prestos en digitar) hacia la diferencia ya que los candidato y sus combos de "ratibliches" tenían que llevar las urnas a toda mecha a su centro y al que más rápido le digitaban los datos ese era el que ganaba. ¡Imagínate! el berrinche de esta marabunta tratando de llegar primero, dando paquetazos a diestra y siniestra para evitar que las "guíales" le cantaran el bolerito aquel que dice: "He sabido que te amaba cuando he visto que tardabas en llegar" o"Quién sabe por dónde andarás, quién sabe qué aventuras tendrás, que lejos esta de mi"
Según el sociólogo el Dr. Edigio Menagio, se trataba de un problema "escructural", una "contracción" de las chicas sociales que no le daban paso a los de menos que se creen de más o a los de más que quieren aparecer de menos. Es por eso, dice la Juana y su "fren" Josefainn, que algunos candidatos cambian sus "florshine" por las chancletas o cutarras de sus pobres seguidores. No era de extrañar entonces, ver gente muleando con sus dolce&Gabbana y a otros enchancletados en sus cadillac.
A falta de la tele, el fax y la internet, los candidatos rodeados de avivatos seguidores recorrían plazas, plazoletas y zaguanes vociferando enardecidos discursos. Como no había nada de eso de defensores públicos autorizados ni de derechos para los maltrechos, la gente decía todo lo que quería y si a alguien le dolía su varillazo recibía. Los domingos se organizaban aquellas maratones llamadas la Vuelta al Terraplén en donde los candidatos competían corriendo desde el Parque de Santana, bajando por Salsipuedes hasta el mercado público y subiendo por Ave. B a ver quién llegaba primero a la Presidencia. Al que ganara cien veces la vuelta le daban la Presidencia, cosa que nunca paso pues los candidatos o eran gordos o perezosos y muchos se quedaban refrescándose con el "pan líquido panameño" en la célebre Bocatoreña o "monchando barbicui" de carne en palito en el terraplén. Y así sucedían las cosas y nadie se quejaba porque palo se le daba al que a los al pié de guerra enfrentaban.
Enero 2009
Algunos dizque se inventaban cosas malas de la gente buena siguiendo la línea de que todo lo que parece cierto hay que ponerlo en duda. O cómo bien dijo su gurú Maquiavelo, "Todos ven lo que tú aparentas; pocos advierten lo que eres". Los medios, "sueltos de madrina", ya que entonces no había quién le pusiera el cascabel al gato, no dejaban títere con cabeza y todo lo que sabían u otros les decían ahí mismo lo escupían.
Algunos dizque se inventaban cosas malas de la gente buena siguiendo la línea de que todo lo que parece cierto hay que ponerlo en duda. O cómo bien dijo su gurú Maquiavelo, "Todos ven lo que tú aparentas; pocos advierten lo que eres". Los medios, "sueltos de madrina", ya que entonces no había quién le pusiera el cascabel al gato, no dejaban títere con cabeza y todo lo que sabían u otros les decían ahí mismo lo escupían.
Las elecciones eran unos "trepaquesube" memorables, en donde la "prestidigitaición" (los mas prestos en digitar) hacia la diferencia ya que los candidato y sus combos de "ratibliches" tenían que llevar las urnas a toda mecha a su centro y al que más rápido le digitaban los datos ese era el que ganaba. ¡Imagínate! el berrinche de esta marabunta tratando de llegar primero, dando paquetazos a diestra y siniestra para evitar que las "guíales" le cantaran el bolerito aquel que dice: "He sabido que te amaba cuando he visto que tardabas en llegar" o"Quién sabe por dónde andarás, quién sabe qué aventuras tendrás, que lejos esta de mi"
Según el sociólogo el Dr. Edigio Menagio, se trataba de un problema "escructural", una "contracción" de las chicas sociales que no le daban paso a los de menos que se creen de más o a los de más que quieren aparecer de menos. Es por eso, dice la Juana y su "fren" Josefainn, que algunos candidatos cambian sus "florshine" por las chancletas o cutarras de sus pobres seguidores. No era de extrañar entonces, ver gente muleando con sus dolce&Gabbana y a otros enchancletados en sus cadillac.
A falta de la tele, el fax y la internet, los candidatos rodeados de avivatos seguidores recorrían plazas, plazoletas y zaguanes vociferando enardecidos discursos. Como no había nada de eso de defensores públicos autorizados ni de derechos para los maltrechos, la gente decía todo lo que quería y si a alguien le dolía su varillazo recibía. Los domingos se organizaban aquellas maratones llamadas la Vuelta al Terraplén en donde los candidatos competían corriendo desde el Parque de Santana, bajando por Salsipuedes hasta el mercado público y subiendo por Ave. B a ver quién llegaba primero a la Presidencia. Al que ganara cien veces la vuelta le daban la Presidencia, cosa que nunca paso pues los candidatos o eran gordos o perezosos y muchos se quedaban refrescándose con el "pan líquido panameño" en la célebre Bocatoreña o "monchando barbicui" de carne en palito en el terraplén. Y así sucedían las cosas y nadie se quejaba porque palo se le daba al que a los al pié de guerra enfrentaban.
Enero 2009
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